Para empezar, es bastante espeluznante ver que la sobreexplotación de animales a fin de conseguir alimentos diariamente es normal, que es mejor desechar los alimentos procesados cercanos a su fecha de vencimiento que poder alimentar a gente que realmente lo necesita, o, peor aún, que está bien fabricar una cantidad superior a la demanda solo para asegurar sus ventas y no pensar en que se sacrificaron vidas o se cosecharon y almacenaron vegetales que evidentemente solo llegarán al tacho de basura.
El consumismo, dictado principalmente por el poder adquisitivo y el placer que produce ejercerlo, solo muestran cuan retorcido se ha vuelto el sentido común de la sociedad contemporánea. La ceguera en la que hemos caído frente a tantos avisos luminosos que ofrecen felicidad plástica y utópica ha terminado por dilapidar la sola idea de que existimos en un ecosistema que no tiene como principal individuo al ser humano, sino que requiere de todos los integrantes para subsistir adecuadamente.
—Debemos mantener las ventas de petróleo de la forma como sea posible, pues de este hemos conseguido la vida tan holgada y placentera que llevamos. Eliminemos cualquier tipo de fuente de energía renovable para que el valor de nuestro producto no se vea mellado. No importa que de esta manera estemos destruyendo el mundo y que por nuestra ambición se deterioren las fuentes de supervivencia del planeta. Hay que vivir el presente y la verdad es que no lo vemos tan mal —parece pensar un inversionista contemporáneo—.
Otro gran ejemplo es el sistema bancario dominante. Claro, es muy simple decir: "Los bancos solo buscan la manera de sacarnos más dinero", pero nadie hace mayor esfuerzo para detenerlos, o quizá hasta desaparecerlos del medio. El problema de hoy en día es que ya todos olvidaron de que muchas de las entidades existen porque sus clientes lo hacen posible. ¿Cuán racional suena que una persona que vende gaseosas en la vía pública empiece a insultar a medio mundo y luego pretenda que los comensales afectados le compren sin mayor problema? Suena ridículo, pero eso sucede todos lo días, claro, en la realidad el vendedor es una enorme transnacional o una gran corporación nacional, pero nadie entiende que aquella no existiría si no hubiesen clientes que la sostengan en el negocio. Esa idea de que "La voz del pueblo es la voz de dios" es lo más cierto que he oído en mi vida y no es que me haya vuelto creyente, pero es el ser humano quien tiene el poder de CAMBIARLO TODO, ya sea para bien o para mal. Así que, ¿qué otra forma de poder divino se puede describir si no ese?
El mundo evoluciona, pero el individuo se diluye entre la masa.
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